
¿Quiere tomar acción pero no sabe cómo? Nosotros le decimos
Cambio
La responsabilidad es primero
Cuidemos a los demás y al medio ambiente
Actualmente, la pandemia del Covid-19 es un hecho que está causando muchos conflictos, ya sea sociales, políticos, económicos, en la salud y ha ocasionado que las personas nos olvidemos de otras problemáticas mundiales muy graves, como lo es el calentamiento global.
Guantes de látex, cubrebocas de polipropileno (plástico) y el broche de metal para fijar en la nariz, con vida útil de 450 años, son unos de los pocos materiales que han sido consumidos importantemente desde inicios del 2020 alrededor del mundo, sin olvidar los envases de gel antibacterial, jabón, sanitizantes, detergentes y toda el agua utilizada para la constante limpieza de manos. (SWI, 2020, párr. 9).
Anudado a esto, se están volviendo a frecuentar exageradamente los envases, recipientes, contenedores y transportadores de un solo uso, los cuales son mayormente de plástico. Estamos viviendo una crisis, eso es un hecho, pero tenemos que pensar también en las que se vienen a continuación, si seguimos con esta polución global.
Estadísticas



Una mascarilla pesa de 30 a 150 gramos. Cada mexicano estaría desechando más de un 1 kilo de mascarillas cada dos semanas.
Más los 14 kilos que produce cada habitante. (México arroja aproximadamente 1.2 kg de basura por habitante al día).
En América Latina y el Caribe produce 541,000 toneladas de basura, de las cuales el 90% no se recicla. Para 2050 se espera que aumente un 25%.
Una tercera parte de los desechos diarios (145,000 toneladas) acaban en vertederos, creando problemas de salud, emisión de gases tóxicos y gases de efecto invernadero, así como la contaminación de los suelos, que afectan a su vez al sector alimentario y turístico.



Con un aumento exponencial de mascarillas es probable que el 90% de estos terminen en vertederos o incluso en el océano.
El Fondo Mundial para la Naturaleza aconseja tirarlos en un centro de reciclaje, de lo contrario 10 millones de mascarillas estarían en el medio ambiente cada mes.
Un cubrebocas tarda más de 400 años en desintegrarse y es amenaza de animales marinos.